¿Qué me dice del ser humano Dios a través de la libertad?
Dios nos hace libres, y con esta libertad nos demuestra que somos seres capaces de razonar, dándonos una dignidad de persona con capacidad de iniciativa y dominio de nuestros actos.
Recordamos
lo que nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 1730:
“Dios ha creado al hombre racional
confiriéndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio
de sus actos”.
Nos da esta libertad sencillamente porque nos ama y también nos recuerda
que al igual que Él es libre somos libres, creados a imagen y semejanza (Gn
1,26),
Definitivamente Dios nos hace participes de esta divinidad
dándonos la libertad, pero también haciéndonos responsables de nuestros actos.
Una libertad para hacer lo bueno y para buscarle libremente. No
nos quiere esclavos.
Recordemos lo que la Gaudium et Spes nos menciona en el numeral
17:
“La verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el
hombre. Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión (cfr
Ecles 15, 14) para que así busque espontáneamente a su Creador y, adhiriéndose
libremente a Este, alcance la plena y bienaventurada perfección”.
Mediante
la verdadera libertad el hombre se da cuenta de su dimensión de hijo de Dios y
desde ella podemos encontrar que estamos ligados a él y que no ha hecho libres
porque nos quiere libres.
Nos
recuerda que somos sus hijos y que nos quiere libres por esto Jesús nos enseña
esta libertad que nos lleva hacia él:
“Cristo nos liberó para ser libres. Manténganse, pues, firmes y no se
sometan de nuevo al yugo de la esclavitud” Gálatas 5,1.
Esta
libertad no hace plenos, como tal cual Dios nos pensó. En el Evangelio de Juan
8,32 se nos dice: “la verdad os hará libres”, para San Juan, en efecto,
la verdad es la plenitud del don de Dios que se encuentra en una persona.
“La libertad caracteriza los actos propiamente humanos. Hace al ser humano responsable de los actos de que es autor voluntario. Es propio del hombre actuar deliberadamente”. (CIC, 1745)
Referencia Bibliográfica:
Vaticano II. (1965). Catecismo de la Iglesia Católica: La libertad del
hombre. Recuperado de http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c1a3_sp.html
Vaticano II. (1965). Constitución pastoral Gaudium et Spes: sobre la Iglesia en el mundo actual. Recuperado de https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html

En tu respuesta sobre ¿Qué dice Dios de la libertad del ser humano?, podría sintetizarla en que el ser humano al ser libre es es digno de amor, de respeto de igualdad; pero al mismo tiempo nos hace responsables de nuestras acciones. Dios nos ha querido seres libres, que optemos por él movidos por el amor y no por la obligación.
ResponderBorrarSaludos, definitivamente si, porque nos ama nos da libertad, volviéndonos responsables de nuestros actos.
BorrarAdrián mi comentario sobre el tema "la Libertad", Dios quiere la libertad del ser humano, por eso, Cristo manifestó con su eterno amor con la humanidad. Mientras lo contrario de la libertad es la esclavitud en el pecado con la cual el hombre ha sido liberado por Cristo: “Sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido el cuerpo del pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado”. Romanos 6, 6. Jesús nos liberó de la muerte –no de la muerte física, pero nos liberó del pecado, que nos trae la muerte espiritual- al morir en la cruz y resucitar de entre los muertos. El Señor resucitado vence la muerte y nosotros esperamos vida eterna en Cristo.
ResponderBorrarLos católicos creemos que si nuestras decisiones están basadas en la verdad del amor de Dios, enraizadas en compasión, entonces colaboramos en transformar nuestro mundo en el reino de Dios. Si no, nuestras decisiones pueden guiarnos al dolor, al sufrimiento y a la inhumanidad. Auténtica libertad personal basada en Jesucristo, es la raíz de una sociedad justa y ordenada que incluya la libertad para ejercitar el derecho a la expresión religiosa, entre otros derechos. “En cambio el que considera atentamente la ley perfecta de libertad y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo sino como cumplidor de ella, ése, practicándola, será feliz”. (Santiago 1:25)
Saludos, definitivamente el quiere que seamos libres, que no nos atemos a nosotros mismos, ni a lo material ni mucho menos a los demás, y que en esa libertad le encontremos a él.
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