A manera de conclusión para este tema de la Libertad y su dimensión de responsabilidad dejo las siguientes ideas que resumo de estas 7 semanas.
Somos
seres racionales capaces de pensar y entender todo lo que hacemos, podemos
ejecutar acciones desde lo que pensamos o creemos deliberando hacia dónde me
lleva, exactamente tomando nuestras decisiones, pero responsabilizándonos por
ellas. Dios nos hace libres para buscarle en libertad. Nos da esta capacidad
para ser buenos y ser responsables de nuestros propios actos.
Uno de
los grandes fines de la libertad es llevarnos a Dios. San Agustín nos dice: “la
libertad no es un valor absoluto sino un medio “para” alcanzar el fin propio
del hombre que es el Bien Supremo (Dios)” y entonces ahí nos damos cuenta que
todo ser humano es llamado a la libertad no solo en sus actos sino más bien en
que sus actos, decisiones, todo lo que hagamos nos lleve de forma libre
(decisión propia) hacia Dios.
La
libertad me dice de Dios que fui creado a su imagen y semejanza, dándome diferentes
capacidades sobre lo demás creado. San Irineo de Lyon dice: “El hombre es
racional, y por ello semejante a Dios; fue creado libre y dueño de sus actos”.
Me dice que me ama, pues me ha dado libertad para encontrarle para acercarme a
Él de forma que sea por mis propios medios, por elección propia. Además, me
dice lo importante que soy para Él pues nos da esta capacidad de decidir,
dándonos inteligencia para escoger según nuestra voluntad.
Nos da
esta libertad sencillamente porque nos ama y también nos recuerda que al igual
que Él es libre somos libres, creados a imagen y semejanza (Gn 1,26).
Definitivamente Dios nos hace participes de esta divinidad dándonos la
libertad, pero también haciéndonos responsables de nuestros actos. Una libertad
para hacer lo bueno y para buscarle libremente. No nos quiere esclavos.
La
importancia de la libertad en el plan de salvación se detalla en toda la
Palabra de Dios que nos recuerda que hemos sido creados en libertad y quiere
que nos mantengamos en la misma, fuera de la esclavitud del pecado y por lo
cual envía a su hijo único a devolvernos esa libertad de hijos de Dios: “Ahora
en cambio, siendo libres del pecado y sirviendo a Dios, trabajan para su propia
santificación, y al final está la vida eterna” (Rm 6,22)

Que difícil es comprender la dupla libertad-responsabilidad, porque el ser humano quiere ser LIBRE pero a la vez no quiere asumir las consecuencias de sus actos, cuando estos no salen como se esperaba. Entonces, empezamos a echarle la culpa a otras cosas, otras situaciones, a otras personas y hasta a Dios porque las cosas no salieron como queríamos, pero al final, son consecuencias de nuestros actos que decidimos en LIBERTAD.
ResponderBorrarLa verdadera libertad se basa en el amor y solo desde esta perspectiva nos encontramos con Dios.
El relato de la caída, narrado en Génesis 3, presenta en sentido etiológico las consecuencias que lleva la elección libre del hombre (de rechazo a Dios) y su responsabilidad que debe asumir de cara al futuro.
Saludos, Oswaldo.